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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

lunes, 18 de septiembre de 2017

Desastres Socialmente Construidos. J.L. Lezama. El Universal

Ver artículo en: El Universal

http://www.eluniversal.com.mx/articulo/jose-luis-lezama/mundo/desastres-socialmente-construidos




La amenaza climática

José Luis Lezama

            La reciente actividad sísmica y climática pareciera hacer pensar en una naturaleza enfurecida, incontrolada, amenazante sobre la especie humana. Ciertas ideas sobre ‘el fin del mundo’ han aparecido, a veces en broma, a veces como expresiones de un verdadero temor a nivel colectivo ante las fuerzas de la naturaleza y la impotencia humana, a pesar de todo el desarrollo científico y tecnológico acumulado.
            Hay una amenaza real no solo hacia la seguridad humana resultado de estos fenómenos naturales, sino también hacia el mundo no humano. Hoy día está de moda y es lugar común repetir, que no son desastres naturales sino socialmente construidos, con lo cual se quiere insistir en que los daños a la especie humana, y a los ecosistemas, no se deben en sí a factores estrictamente naturales, sino que son también resultados de la intervención humana, de decisiones que no se toman, o de decisiones que se toman irresponsablemente guiadas por factores económicos, políticos: la ganancia, la irresponsabilidad.
            No obstante, lo cierto es que también existe una vulnerabilidad que nace de factores naturales y que marca nuestros propios límites. Por ejemplo, la ubicación de países como México en el marco de la actividad energética del Atlántico y el Pacífico, o bajo la influencia también de las fuerzas climatológicas que alternadamente producen la dinámica El Niño/ La Niña, se traducen en condiciones de alta vulnerabilidad, lo cual ha existido desde tiempos remotos y existe quizá hoy día con mayor frecuencia e intensidad, influido tal vez por esa otra construcción social que es el cambio climático antropogénico.
Lo mismo ocurre con los temblores y terremotos, los cuales sin duda son resultado de las condiciones sísmicas del país, que haría obligatorio un sistema de construcción normativa de ciudad en apego a las características de las regiones de México con mayor actividad sísmicas.
Los fenómenos y los desastres naturales son híbridos, parte naturales, parte humanamente provocados. Pero lo que es cierto es que su devastador efecto hecha por tierra la idea arrogante del hombre moderno de su control sobre la naturaleza, y  advierte sobre el carácter patológico de una actitud como la nuestra, los humanos, de destruir la naturaleza, de alterarla hasta el punto en que la transformamos en una verdadera amenaza, con lo cual ponemos en riesgo también nuestro sustento de vida, y el sustento de vida de los ecosistemas y de los otros seres de la creación con quienes interactuamos, y de quienes dependemos, y quienes a su vez dependen de nuestros actos.
Distintas regiones de México son víctimas reales o potenciales de fenómenos meteorológicos extremos: sequías, inundaciones, ondas de calor, etcétera. El Norte de México, también por los cambios meteorológicos, padece de sequías extremas y catastróficas y, eventualmente, de inundaciones. Años enteros en los que no cae una gota de agua. En el sureste de México parece ocurrir lo contrario, lluvias intensas, inundaciones, pérdidas materiales, vidas humanas, y naturaleza dañada. No obstante, el sureste también padece, en su momento, años de sequía. El clima, los fenómenos meteorológicos, su lógica, su dinámica y sus efectos benévolos o catastróficos, no son todavía del todo entendidos; hace falta mucho conocimiento y, en los hechos, lo que sabemos sobre ellos es muy limitado; nuestra ignorancia, en cambio, es inmensa.
Esto lleva a la necesidad de tomar decisiones precautorias y preventivas, además de las correctivas, de planeación, que permitan construir condiciones que brinden una protección más efectiva para las personas y los ecosistemas. Esto es una tarea no sólo gubernamental, es una tarea social, ciudadana, de todos los sectores de la sociedad, y tiene mucho que ver con la generación de conciencia, con el fortalecimiento y ejercicio verdadero de las instituciones y prácticas democráticas, con la posibilidad de exigirnos y exigir a las instancias gubernamentales el cumplimiento con las normatividades, con la planeación del campo y la ciudad, y particularmente con el verdadero cumplimiento de los acuerdos internacionales, como es el caso de los Acuerdos de París para el clima, del cual México es signatario.


@jlezama

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador
El Colegio de México







domingo, 4 de junio de 2017

¿Ahora quién podrá salvarnos?. J. L. Lezama. El Universal


www.eluniversal.com.mx
Los intentos del presidente Donald Trump por “ablandar” a las naciones y líderes mundiales mediante el terror y la amenaza, cada vez se muestran más vanos e inoperantes. Las reacciones de la comunidad internacional son contundentes. Alemania, Francia e Italia le enviaron un mensaje de desaprobación e independencia política que no tiene precedente.





¿Y ahora quién podrá salvarnos?

José Luis Lezama

Los intentos del presidente Trump   por “ablandar” a las naciones y líderes mundiales mediante el terror y la amenaza, cada vez se muestran más vanos e inoperantes. Las reacciones de la comunidad internacional son contundentes. Alemania, Francia e Italia le enviaron un mensaje de desaprobación e independencia política que no tiene precedente. Los líderes de la Unión Europea hicieron al presidente Trump poner los pies en el suelo, al señalarle que Los Acuerdos de París no serán modificados a su capricho.
La salida de Estados Unidos ha generado una doble sensación a nivel mundial. La primera es que el resto del mundo puede por sí solo asumir los retos y el costo de combatir, lo que se considera la mayor amenaza contra el sistema de la vida: el calentamiento del planeta.
Michael Bloomberg, exalcalde de Nueva York y actual Enviado Especial de Naciones Unidas para las Ciudades y el Cambio Climático, señaló el viernes que un importante grupo de ciudades, estados y corporativos, cumplirán con Los Acuerdos, independientemente de lo que el presidente decida, y que a través de su actividad filantrópica proveerá a la Convención Marco para el Clima de Naciones Unidas, los cerca de 15 millones de dólares, que seguramente le retirará Estados Unidos.
            La segunda sensación mundial generada por el abandono de Los Acuerdos es la de sentirse solos, en una tarea que requiere la cooperación de todas las naciones del mundo; una sensación que no deja de traslucir una cierto sentimiento mágico, como a la espera de algún milagro: ¿Y ahora quién podrá salvarnos?, que concuerda bien con otra ilusión colectiva, históricamente difundida en el mundo occidental: que Estados Unidos es el guardián y salvador de todos los grandes valores y logros de la civilización occidental.
            Pareciera que el mundo está a la espera de un sustituto, ahora que el presidente Trump abandona París a su suerte, señalándose que China y la Unión Europea son los más indicados para reemplazar el liderazgo americano.
China y la Unión Europea son responsables del 34.2 por ciento de las emisiones globales de carbono, por lo que las posibles acciones conjuntas que emprendan pueden tener un gran impacto en la moral pública mundial y un efecto político-sicológico generador de esperanza.
            La Cumbre China-Unión Europea que terminó el viernes pasado en Bruselas no pudo concluir en un acuerdo ambiental formal conjunto debido a disputas comerciales no resueltas. Ambos bloques insistieron en sus compromisos con Los Acuerdos de París, ofreciendo además continuar con el plan propuesto en 2009 para integrar un fondo de 100 mil millones de dólares al año 2020, a fin de ayudar a los países pobres a enfrentar las consecuencias y retos del cambio climático.
            En este momento nada está asegurado respecto a los compromisos reales de los países del mundo con el clima planetario. Las disputas comerciales, la competencia por los mercados, los consumidores y los recursos de la naturaleza, continúan siendo la principal fuente de conflictos y desacuerdos en materia climática. Por ello, más efectivo que la esperanza en un ‘salvador’ lo más importante es, por una parte, las acciones individuales y colectivas concretas a favor del planeta, disminuir los niveles de consumo energético en general y de cualquier recurso natural en particular y, por otra, la necesidad de desarrollar, y hacer crecer, una verdadera conciencia ciudadana ambiental en el mundo, México sobre todo, para exigir a los gobernantes el cumplimiento de los acuerdos ambientales, como los de París del 2015, y esto sólo se logrará con la creación de verdaderas instituciones que sustituyan la simulación democrática y la gran maquinaria de corrupción sobre la que funcionan diversos países del mundo, como ocurre en México.