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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

domingo, 4 de junio de 2017

¿Ahora quién podrá salvarnos?. J. L. Lezama. El Universal


www.eluniversal.com.mx
Los intentos del presidente Donald Trump por “ablandar” a las naciones y líderes mundiales mediante el terror y la amenaza, cada vez se muestran más vanos e inoperantes. Las reacciones de la comunidad internacional son contundentes. Alemania, Francia e Italia le enviaron un mensaje de desaprobación e independencia política que no tiene precedente.





¿Y ahora quién podrá salvarnos?

José Luis Lezama

Los intentos del presidente Trump   por “ablandar” a las naciones y líderes mundiales mediante el terror y la amenaza, cada vez se muestran más vanos e inoperantes. Las reacciones de la comunidad internacional son contundentes. Alemania, Francia e Italia le enviaron un mensaje de desaprobación e independencia política que no tiene precedente. Los líderes de la Unión Europea hicieron al presidente Trump poner los pies en el suelo, al señalarle que Los Acuerdos de París no serán modificados a su capricho.
La salida de Estados Unidos ha generado una doble sensación a nivel mundial. La primera es que el resto del mundo puede por sí solo asumir los retos y el costo de combatir, lo que se considera la mayor amenaza contra el sistema de la vida: el calentamiento del planeta.
Michael Bloomberg, exalcalde de Nueva York y actual Enviado Especial de Naciones Unidas para las Ciudades y el Cambio Climático, señaló el viernes que un importante grupo de ciudades, estados y corporativos, cumplirán con Los Acuerdos, independientemente de lo que el presidente decida, y que a través de su actividad filantrópica proveerá a la Convención Marco para el Clima de Naciones Unidas, los cerca de 15 millones de dólares, que seguramente le retirará Estados Unidos.
            La segunda sensación mundial generada por el abandono de Los Acuerdos es la de sentirse solos, en una tarea que requiere la cooperación de todas las naciones del mundo; una sensación que no deja de traslucir una cierto sentimiento mágico, como a la espera de algún milagro: ¿Y ahora quién podrá salvarnos?, que concuerda bien con otra ilusión colectiva, históricamente difundida en el mundo occidental: que Estados Unidos es el guardián y salvador de todos los grandes valores y logros de la civilización occidental.
            Pareciera que el mundo está a la espera de un sustituto, ahora que el presidente Trump abandona París a su suerte, señalándose que China y la Unión Europea son los más indicados para reemplazar el liderazgo americano.
China y la Unión Europea son responsables del 34.2 por ciento de las emisiones globales de carbono, por lo que las posibles acciones conjuntas que emprendan pueden tener un gran impacto en la moral pública mundial y un efecto político-sicológico generador de esperanza.
            La Cumbre China-Unión Europea que terminó el viernes pasado en Bruselas no pudo concluir en un acuerdo ambiental formal conjunto debido a disputas comerciales no resueltas. Ambos bloques insistieron en sus compromisos con Los Acuerdos de París, ofreciendo además continuar con el plan propuesto en 2009 para integrar un fondo de 100 mil millones de dólares al año 2020, a fin de ayudar a los países pobres a enfrentar las consecuencias y retos del cambio climático.
            En este momento nada está asegurado respecto a los compromisos reales de los países del mundo con el clima planetario. Las disputas comerciales, la competencia por los mercados, los consumidores y los recursos de la naturaleza, continúan siendo la principal fuente de conflictos y desacuerdos en materia climática. Por ello, más efectivo que la esperanza en un ‘salvador’ lo más importante es, por una parte, las acciones individuales y colectivas concretas a favor del planeta, disminuir los niveles de consumo energético en general y de cualquier recurso natural en particular y, por otra, la necesidad de desarrollar, y hacer crecer, una verdadera conciencia ciudadana ambiental en el mundo, México sobre todo, para exigir a los gobernantes el cumplimiento de los acuerdos ambientales, como los de París del 2015, y esto sólo se logrará con la creación de verdaderas instituciones que sustituyan la simulación democrática y la gran maquinaria de corrupción sobre la que funcionan diversos países del mundo, como ocurre en México.

sábado, 3 de junio de 2017

A Planet without Trump

A Planet Without Trump

José Luis Lezama
jlezama@colmex.mx

President Trump's attempts to "soften" nations and world leaders through terror and threat are increasingly vain and inoperative. The reactions of the international community are overwhelming. Germany, France and Italy sent a message of disapproval and political independence that is unprecedented. The leaders of the European Union had President Trump put his feet on the ground, pointing out that the Paris Accords will not be modified at his whim.

The departure of the United States has generated a double sensation worldwide. The first is that the rest of the world alone can take on the challenges and cost of fighting, which is considered the greatest threat to the system of life: global warming.

Michael Bloomberg, a former mayor of New York and current United Nations Special Envoy for Cities and Climate Change, said Friday that a large group of cities, states and corporations will comply with the agreements, regardless of what the president decides, and that through its philanthropic activity will provide to the UN Framework Convention on Climate Change, about $ 15 million, which will surely withdraw the United States.

The second world sensation generated by the abandonment of the Agreements is to feel alone, in a task that requires the cooperation of all the nations of the world; A feeling that does not fail to reveal a certain magical feeling, as if waiting for some miracle: And now who can save us ?, which agrees well with another collective illusion, historically widespread in the Western world: that the United States is the guardian and Savior of all the great values ​​and achievements of Western civilization.

It seems that the world is waiting for a replacement, now that President Trump leaves Paris to his fate, noting that China and the European Union are the most suitable to replace American leadership.
China and the European Union are responsible for 34.2 percent of global carbon emissions, so any potential joint actions they take may have a major impact on global public morale and a political-psychological effect that generates hope.

The China-EU summit which ended last Friday in Brussels could not conclude in a joint formal environmental agreement due to unresolved trade disputes. Both blocks insisted on their commitments to the Paris Accords, and offered to continue with the plan proposed in 2009 to integrate a $ 100 billion fund by 2020 to help poor countries cope with the consequences and challenges of climate change.

At this moment nothing is assured regarding the real commitments of the countries of the world with the planetary climate. Trade disputes, competition for markets, consumers and natural resources continue to be the main source of conflicts and disagreements on climate. For this reason, more effective than hope in a 'savior', the most important thing is, on the one hand, the individual and collective concrete actions in favor of the planet, lower levels of energy consumption in general and any particular natural resource and,
On the other, the need to develop, and grow, a true environmental citizen conscience in the world, especially Mexico, to demand that governments comply with environmental agreements, such as those of Paris in 2015, and this will only be achieved with the creation of true institutions that substitute the democratic simulation and the great machinery of corruption on which they operate diverse countries of the world, as it happens in Mexico.